XENIA TIENES UN WHATSAPP

Xenia vive con su abuela desde que sus padres murieron en un accidente. Un encuentro imprevisto con Carlos, un compañero del instituto, da comienzo a una relación alimentada por mensajes de WhatsApp, encuentros y ayuda con los estudios. La ilusión del primer amor se mezcla con los silencios del chico, los celos y el descubrimiento de un engaño. Su amiga Paula y su abuela la acompañan mientras intenta comprender lo sucedido y decidir qué hacer.

Xenia, tienes un wasap, de Gemma Pasqual i Escrivà, tiene como eje una relación sentimental adolescente marcada por la atracción física, los mensajes de móvil, los celos y el engaño. Los besos y las caricias aparecen de forma recurrente, junto con referencias directas a sexualidad y pornografía. No se narra que los protagonistas mantengan relaciones sexuales.

El contenido sexual más directo se concentra en el capítulo «Sexo, magdalenas y literatura». La abuela de Xenia explica a Carlos el argumento de Memoria de mis putas tristes: una historia sobre un anciano y una menor que vende su virginidad para ayudar a su familia. Se trata de una referencia a explotación sexual infantil dentro de otra novela, sin que esa situación suceda entre los personajes de este libro.

La conversación continúa cuando la abuela pregunta: «¿Tienes alguna experiencia sexual?». Carlos solicita una aclaración y ella responde: «Pues eso mismo, relaciones sexuales, páginas de sexo en Internet, películas porno…». El muchacho reconoce: «Quizá alguna vez he tropezado con alguna página en Internet o con algún canal en la tele…». La abuela contesta: «Bueno, si tienes experiencia, esto es otra cosa», y le presta la novela. El intercambio se presenta como una estrategia para despertar su interés por la lectura: Xenia se ríe y la abuela le hace un guiño. Hay, por tanto, una mención expresa al acceso de un adolescente a pornografía, tratada en tono humorístico, aunque no se describen imágenes ni actos pornográficos. Posteriormente, Carlos envía a Xenia una frase del libro que presenta el sexo como consuelo cuando falta el amor.

La sensualidad se desarrolla mediante miradas, descripciones del atractivo físico y contacto corporal. Desde los primeros encuentros, Xenia se fija en los ojos, la sonrisa, la voz y los labios de Carlos, y experimenta nerviosismo y atracción. El primer roce de labios ocurre accidentalmente, pero después ella piensa en cómo sería besarlo de verdad. La narración acompaña estos momentos con rubor, escalofríos, aceleración del corazón y las habituales «mariposas» en el estómago.

En una escena, Xenia sale del baño envuelta en una toalla y se encuentra con Carlos. El texto atribuye al chico el deseo de volver a verla así o sin la toalla, pero no muestra que esto último suceda. Más tarde, en la cocina, se describe cómo él contempla su aspecto y cómo ella disfruta de recibir esa atención. También aparecen comparaciones físicas entre las chicas: se destacan las curvas y el pecho de Paula frente a la figura delgada de Xenia, y posteriormente la belleza y las piernas de Julia. Estas descripciones relacionan el aspecto corporal con la atención de los chicos y con la inseguridad de la protagonista.

Los encuentros románticos incluyen caricias en la mejilla, abrazos por la cintura y acercamientos antes de besarse. En la escalera, Carlos acaricia el rostro de Xenia y la aproxima a él; en un primer momento, el abuelo interrumpe el beso esperado. En otros encuentros sí se describen besos prolongados, acompañados de abrazos y caricias en el cuello, el rostro y el pelo. El mismo tipo de contacto reaparece en el final de reconciliación.

El acercamiento más intenso ocurre en «Un cuatro en Matemáticas». Mientras están en la habitación de Xenia, Carlos deja de trabajar y se aproxima a ella, que está en la cama. Se besan y se abrazan. Xenia expresa preocupación porque su abuela podría llegar, y Carlos recuerda que está en el club de lectura. El contacto continúa brevemente, pero Xenia decide detenerlo porque considera que está yendo demasiado lejos y vuelve a orientar la situación hacia los estudios. Más adelante, ella se sienta en su regazo y se describen nuevas caricias corporales, hasta que la llegada de la abuela los interrumpe. La escena contiene intimidad física y una progresión del acercamiento, pero no describe desnudez compartida, genitales ni relaciones sexuales.

Además de la relación con Carlos, Xenia recibe un beso de David cuando este la consuela después de descubrir el engaño. David reconoce que llevaba años queriendo besarla. También se recuerda un beso de sexto de Primaria en el que sus aparatos dentales quedaron enganchados, inicialmente explicado por Xenia como un intercambio de un caramelo boca a boca. Paula menciona igualmente su primer chico y su primer beso.

La infidelidad y la dependencia emocional tienen un peso importante. Carlos mantiene una relación con Julia mientras besa y acaricia a Xenia, sin aclararle su situación. Xenia espera sus mensajes, pierde sueño, tiene dificultades para concentrarse y desplaza a su amiga para estar disponible para él. También acaba haciendo un proyecto académico que Carlos entrega como propio. El descubrimiento del engaño provoca llanto, aislamiento y pérdida de interés por sus actividades. Más adelante, Carlos pide perdón y afirma haber dejado a Julia; la abuela escucha las dudas de Xenia y la anima a decidir el desenlace de su propia historia.

Hay comentarios adolescentes despectivos sobre padres y profesores, pero los adultos también se presentan como figuras que orientan, cuidan y establecen límites. Los aspectos más delicados son la conversación sobre pornografía, la referencia a explotación sexual de una menor y las escenas de intimidad física adolescente.