UNA FARSA SOBRE HIELO

Dani se muda con su madre a Minnesota después del divorcio de sus padres. Allí se reencuentra con Alec, su mejor amigo de la infancia, convertido en una promesa del hockey. Ambos acuerdan fingir un noviazgo que puede beneficiar sus respectivos proyectos, pero la atracción y los sentimientos complican el acuerdo.

«Una farsa sobre hielo», de Lynn Painter, contiene una relación romántica adolescente con sensualidad frecuente, lenguaje malsonante abundante, fiestas con alcohol y conflictos de manipulación familiar. No hay escenas de relaciones sexuales explícitas, aunque varios encuentros físicos se describen con intensidad.

La novela contiene sensualidad frecuente y, en varias escenas, intensa, aunque no describe relaciones sexuales explícitas. La atracción física es una parte sostenida de la narración: miradas al cuerpo, comentarios sobre el atractivo, atención al torso descubierto de Alec y pensamientos sobre el deseo que experimentan los protagonistas.

Incluyen encuentros en vestuarios, la aplicación de un tratamiento en un hombro descubierto, besos prolongados y contacto corporal estrecho. La narración insiste en las sensaciones físicas y en la dificultad para detener los besos. Hay además una expresión directa de excitación en el capítulo 48. Dani tiene diecisiete años y Alec dieciocho.

También aparece una referencia verbal a una película pornográfica, sin que los personajes vean pornografía ni se reproduzca contenido de ese tipo. En otro momento, Dani imagina que los adultos podrían interpretar equivocadamente que los han sorprendido manteniendo relaciones sexuales: no es lo que sucede.

La madre de Dani quedó embarazada a los dieciocho años, antes de casarse, y abandonó sus estudios universitarios para contraer matrimonio y acompañar al padre. No se describe la relación sexual. El asunto se aborda desde la pérdida de oportunidades de la madre y la culpa que siente Dani al descubrirlo. Su abuelo le dice expresamente que no fue culpa suya y explica que habían ofrecido ayuda para que su madre pudiera seguir estudiando.

Lenguaje malsonante. Las expresiones vulgares aparecen tanto en discusiones como en bromas y pensamientos cotidianos. Por ejemplo, en el capítulo 4:

«Yo soy jodidamente interesante, pedazo de capullo».

Los adultos también las utilizan. En el capítulo 16, el entrenador recrimina a Alec:

«¿Qué cojones te pasa, Barczewski?».

A lo largo del relato se repiten «mierda», «joder», «capullo» y otras expresiones más fuertes. No se trata de unas pocas apariciones aisladas.

Alec expresa su intención de beber para modificar su estado de ánimo:

«Me estoy intentando emborrachar para ser más divertido».

En cuanto a sustancias, hay fiestas adolescentes con cerveza y juegos para beber, intención de emborracharse para evadirse, consumo de marihuana de un personaje secundario y un vapeador. Conviene distinguir los hechos: Alec sostiene una pipa con cannabis para una fotografía, pero afirma que no fuma de ella.

La violencia comprende peleas, puñetazos, una nariz rota, sangre, amenazas y una agresión deportiva que termina en hospitalización. La primera respuesta de Alec a algunas provocaciones se presenta desde su enfado y su intención de defender a Dani, pero después aparecen arrepentimiento, consecuencias posibles y la censura de sus padres.

La manipulación emocional tiene bastante peso. El padre presiona a Dani para que se mude con él y la sitúa ante un conflicto de lealtades. Otro personaje utiliza un chantaje para intervenir en su relación sentimental. También hay antecedentes de acoso escolar, ataques de pánico y miedo al abandono.

La lectura completa obliga a matizar la representación de los adultos: no hay un desprestigio general de padres, profesores o autoridad. Hay conductas dañinas concretas, pero también apoyo familiar, reconocimiento de errores y esfuerzos de reconciliación. Los padres de Alec, especialmente, intentan liberarlo de la idea de que debe resolver los problemas económicos familiares mediante el deporte.