Tras ser acusados de un robo que no han cometido, Telmo, Mía, Sammy y Carmina vuelven a enfrentarse a Vértigo. Esta vez quedan atrapados en el mundo de La vuelta al mundo en ochenta días, acompañados por Fogg y Passepartout. Durante el viaje descubren una organización que pretende controlar la voluntad humana y deben luchar por regresar a casa y proteger a su familia.
La violencia aparece de manera frecuente y sostiene buena parte de la aventura. Los protagonistas sufren persecuciones, ataques con armas, explosiones, intentos de asfixia, descargas y situaciones en las que pueden caer al vacío. Hay heridos, pero las lesiones se describen sin recreación sangrienta. Resulta más intensa la crueldad psicológica: Vértigo disfruta provocando miedo, amenaza con destruir la casa familiar y utiliza el secuestro y el deterioro mental de los padres para doblegar a sus hijos.
Algunos episodios pueden impresionar especialmente a lectores sensibles. Sammy es elevado en el aire y comienza a quedarse sin respiración; Passepartout envejece repentinamente; los padres aparecen maniatados y después conectados a un sistema que puede borrar su personalidad. Telmo llega a ofrecerse para ocupar su lugar. También hay unos perseguidores que, aterrorizados por una intervención del regulador del tiempo, se arrojan al mar y desaparecen entre las olas.
La manipulación de la mente constituye otro contenido central. Se emplean gases que alteran la percepción, interferencias cerebrales, experimentos con niños y tecnologías destinadas a anular la voluntad. La organización ALBA intenta convertir a las personas en seres obedientes mediante las pantallas, la música y otros medios. Todo ello pertenece al universo ficticio de la novela, aunque se explica utilizando elementos cotidianos que el lector reconoce.
En el plano sobrenatural, el abuelo fallecido sigue presente como un personaje con el que los niños conversan y del que reciben ayuda. Vive en Etérea, denominado «El Otro Lado», y se comunica mediante hologramas y dispositivos. El libro integra así el contacto con un difunto dentro de una ambientación fantástica y tecnológica. No aparecen sesiones de espiritismo, médiums ni instrucciones para invocar espíritus. También se mencionan un equilibrio cósmico, distintos planos temporales y la posibilidad de reencontrarse «en otra vida».
