Sepron, la Serpiente marina continúa la colección Buscafieras con una nueva aventura de fantasía medieval, acción y criaturas extraordinarias. Tom y Elena prosiguen su misión por el reino de Avantia, esta vez en dirección al mar, donde una gigantesca serpiente marina está provocando graves problemas a los habitantes de la costa.
Como ocurría en Ferno, el Dragón de fuego, estamos ante un libro especialmente pensado para lectores infantiles que disfrutan de aventuras rápidas y llenas de peligro. Los capítulos son breves, prácticamente siempre sucede algo y la tensión se mantiene mediante persecuciones, accidentes y situaciones en las que los protagonistas deben demostrar valentía e ingenio.
Desde la perspectiva de Padres Guardametas, los dos aspectos que más conviene conocer son nuevamente la magia y la violencia/peligro, aunque esta segunda entrega cambia el fuego y los combates terrestres por un peligro muy relacionado con el mar, los ahogamientos y los desastres naturales.
La magia tiene una presencia muy clara y constituye uno de los fundamentos de toda la colección. Avantia es un mundo fantástico en el que existen brujos, criaturas gigantescas y objetos sobrenaturales. Aduro vuelve a ser presentado literalmente como un «brujo bueno», mientras que Malvel recibe el nombre de «Brujo Oscuro». Las Fieras se encuentran sometidas a su «maleficio» y la misión de Tom consiste en liberarlas.
En esta entrega aparecen reiteradamente palabras como maleficio, maldición, hechizo y embrujada. Por ejemplo, al descubrir una misteriosa cadena que se introduce en el mar, Elena pregunta directamente: «¿Crees que estará embrujada?».
También continúa la presencia de objetos mágicos. Tom lleva un mapa entregado por Aduro que no es un simple pergamino: sus dibujos se mueven y reaccionan, mostrando elementos del mundo real. Asimismo, conserva un escudo que posee propiedades sobrenaturales gracias a los elementos mágicos que va incorporando durante sus aventuras.
Es importante, sin embargo, situar todo esto en su contexto. La magia es completamente coherente con el mundo fantástico de Buscafieras. No estamos ante unos niños que, dentro de un mundo realista, aprendan prácticas esotéricas. Avantia es desde el principio un reino imaginario de brujos, dragones, gigantes, serpientes marinas, profecías y objetos encantados.
