REINO DE LADRONES

La historia continúa en Ketterdam, donde el grupo de jóvenes liderado por Kaz Brekker, tras ser traicionado, lucha por recuperar lo que se les debe, al tiempo que enfrentan nuevas amenazas políticas, mafiosas y personales. La novela mantiene el tono oscuro, adulto y explícito del libro anterior, explorando la corrupción, la prostitución, la violencia, la drogadicción, las relaciones homosexuales y la decadencia institucional a través de las vivencias de personajes adolescentes.

Inej recuerda y habla de su pasado como esclava sexual en el Menagerie. Se hace mención explícita al modo en que era “comprada” y “usada” por hombres adultos.

La novela trata la prostitución como un sistema establecido, y a las jóvenes como mercancía:

No hay escenas sexuales, pero sí se exponen con claridad las dinámicas de abuso sexual sistemático, con lenguaje directo y sin ambigüedad.

Hay tensión física y emocional intensa entre Kaz e Inej, especialmente relacionada con el trauma de ella como víctima de abuso.

Kaz fantasea con tocarla, pero no puede hacerlo por su propio trauma. Las escenas están cargadas de deseo no consumado.

Se profundiza en los efectos destructivos de la droga mágica.

Wylan e Inej presencian el deterioro mental de Grishas adictos: convulsiones, dependencia, pérdida del juicio.

Se desarrolla y confirma la relación homosexual entre Jesper y Wylan.

Hay besos entre ellos, caricias, y momentos de intimidad emocional.