¡NI LO SUEÑES, GOA!

Goa espera con impaciencia reencontrarse con Klaus y presentárselo a sus amigos, mientras discute con sus padres sobre si tendrá móvil al cumplir trece años. Paralelamente, Ana y Laura atraviesan una crisis de pareja y Nadia sufre un acoso escolar que acaba extendiéndose a los mensajes del teléfono.

El enamoramiento entre Goa y Klaus tiene una presencia constante. Ambos desean verse, estar solos y besarse; se preocupan por resultar atractivos y sienten inseguridad ante los amigos del otro. Goa todavía no ha cumplido trece años y Klaus es aproximadamente un año mayor. La narración describe abrazos prolongados, atención al olor del pelo y de la colonia, varios besos y reacciones físicas como piel de gallina o manos temblorosas.

La escena más desarrollada sucede en la habitación de Goa, con la puerta cerrada. Klaus pregunta si puede besarla y ella responde afirmativamente. El texto insiste en el deseo recíproco y en el permiso: «Pues no tengas miedo. Es un sí». Después señala: «Aquel sábado, aparte del largo abrazo, también hubo beso. Bueno, no solo uno». La intensidad se expresa mediante sensaciones corporales, sin describir actos sexuales. Goa interrumpe el momento por miedo a que entre su madre.

La parte LGTBI es una subtrama desarrollada, centrada en el noviazgo entre Ana y Laura. Se las identifica expresamente como pareja y se explica que siguen gustándose, aunque Ana se siente agobiada por la necesidad de Laura de estar constantemente juntas. Las conversaciones abordan el distanciamiento, la dependencia, la libertad personal y la posibilidad de romper.

Hay un pasaje explícito sobre la aceptación de la atracción por otras chicas: la relación había ayudado a Laura a superar la vergüenza que sentía y a ganar seguridad. La narración presenta ese cambio favorablemente. El conflicto entre ellas surge por sus distintas necesidades afectivas, mientras que el grupo de amigos acepta su relación y comenta su crisis como cualquier otra ruptura.

Además aparece Berto, un alumno de tercero que, según Klaus, está interesado en Víctor.

Las separaciones y las nuevas relaciones de los padres forman parte habitual del contexto familiar. Goa alterna entre dos casas y tiene un hermano pequeño, hijo de su padre y de Carla. Pablo está divorciado y sus hijos pasan una semana con cada progenitor. Julia y Pablo recuperan una antigua amistad y empieza una atracción entre ellos.

El lenguaje vulgar aparece de forma recurrente, tanto en adolescentes como en adultos. Destacan «mierda», «ni de coña», fucking y expresiones derivadas de «cagar». Incluso Judit utiliza «Estas cosas son una mierda» al hablar del acoso.

El libro también menciona cambios de la pubertad, inseguridades por la estatura y el desarrollo corporal, y la proximidad de la menstruación. Son referencias breves, integradas en la experiencia adolescente.