LOS SWIFT: UN DICCIONARIO DE GRANUJAS

The Swifts: A Dictionary of Scoundrels, de Beth Lincoln, es una novela juvenil de misterio con bastante humor negro. Shenanigan Swift vive con sus hermanas en la enorme y excéntrica mansión familiar. Los Swift tienen una tradición peculiar: los nombres de los niños se escogen al azar de un antiguo diccionario y algunos familiares creen que ese nombre determina cómo será cada persona. Cuando toda la familia se reúne para buscar una fortuna escondida desde hace generaciones, un grave incidente transforma la reunión en una investigación de misterio dentro de la propia casa. La novela juega con el modelo clásico de asesinato y sospechosos, pero desde una perspectiva infantil y humorística.

Hay cementerios, ataúdes, funerales, asesinatos familiares del pasado y una investigación sobre un posible asesino. Una antigua historia familiar cuenta, por ejemplo, que un hombre apareció muerto en el jardín con «un hacha clavada en la espalda». Más adelante aparecen sangre, cadáveres, armas y situaciones en las que los niños corren verdadero peligro. Shenanigan llega a ser alcanzada superficialmente por una flecha: «Había sangre. La flecha apenas le había rozado la pierna». El tono humorístico reduce parte de la dureza, pero para lectores sensibles a cadáveres o asesinatos puede resultar intenso.

También hay un componente bastante macabro tratado con humor. Shenanigan muestra curiosidad por las formas de morir y llega a enumerar posibilidades como ser ahorcado, disparado, apuñalado, atacado por un animal o víctima de canibalismo. En otros momentos se hacen bromas sobre cadáveres y funerales. No es terror propiamente dicho, pero la muerte se utiliza continuamente como fuente de misterio y comicidad.

Hay además un elemento de espiritismo muy claro que conviene señalar. Los personajes utilizan una máquina supuestamente construida para comunicarse con los muertos. Se reúnen alrededor de ella e intentan hablar con un espíritu, preguntándole incluso si es un fantasma y si conoce la identidad del responsable de determinados sucesos. La máquina responde con mensajes como «CUIDADO», «MUERTE», «ASESINATO» y «SANGRE». Uno de los personajes se muestra escéptico y considera que el aparato simplemente produce palabras siniestras al azar, pero la escena está planteada deliberadamente como un intento de contactar con un muerto.

El libro también juega con la posibilidad de que el Diccionario familiar tenga poderes. Una de las adultas sostiene que el libro conoce de antemano cómo será cada niño y le asigna el nombre correspondiente. Cuando Phenomena pregunta directamente: «¿Entonces estás diciendo que el Diccionario es mágico?», esta creencia queda planteada como una cuestión que los propios personajes discuten. Uno de los temas centrales de la novela es precisamente si una persona está obligada a convertirse en aquello que otros han decidido que es.

Este último aspecto enlaza con un contenido que considero especialmente importante advertir a los padres: aparece explícitamente un personaje infantil no binario llamado Erf. Su abuela utiliza el nombre que le asignó el Diccionario, pero Erf explica que ha elegido personalmente otro nombre. Shenanigan le pregunta si es niño o niña y Erf responde: «No soy un chico ni una chica». Shenanigan acepta inmediatamente esta explicación y la narración utiliza para Erf los pronombres ingleses they/them. No es una simple insinuación: existe una representación explícita y normalizada de identidad de género no binaria dentro del grupo de personajes infantiles.

Esta cuestión está relacionada además con uno de los mensajes centrales del libro: la identidad personal no tiene por qué venir determinada por el nombre recibido al nacer o por las expectativas familiares. En el caso de Shenanigan se desarrolla mediante el conflicto sobre si su nombre la obliga a comportarse siempre como una persona problemática; en Erf, mediante la elección de un nombre propio y una identidad que no corresponde a la clasificación chico/chica. Por tanto, aunque no estamos ante una novela centrada exclusivamente en identidad de género, sí existe contenido de ideología/identidad de género claramente reconocible y no meramente accidental.

La familia se presenta de una manera deliberadamente excéntrica y poco convencional. Los padres de Shenanigan y sus hermanas están vivos, pero pasan largos periodos viajando por trabajo: la protagonista lleva más de un año sin verlos y recibe cartas y regalos desde diferentes países. Las niñas viven al cuidado de otros familiares y de Cook, que es considerada familia aunque no sea pariente biológica.