Esta novela pertenece a la literatura infantil de misterio y aventuras. El relato está protagonizado por un grupo de niños que investiga supuestos fenómenos extraños en un castillo. El estilo es ágil y adecuado para público infantil, con énfasis en la amistad, el trabajo en equipo y la resolución de enigmas. El tono es ligero y no presenta violencia ni contenido inapropiado directo.
El tono es respetuoso y claro, diseñado para facilitar la lectura autónoma de niños.
Las figuras adultas (familiares, profesores o cuidadores) son respetadas y no ridiculizadas.
Los adultos están presentes como referentes, aunque los protagonistas son los niños.
El “encanto” del castillo se refiere a un malentendido o a elementos naturales, no hay ocultismo real ni elementos esotéricos auténticos.
