Kiera Templeton, de tres años, desaparece durante la cabalgata de Acción de Gracias de Nueva York. Cinco años después, sus padres reciben una cinta de vídeo en la que aparece jugando en una habitación desconocida. Miren Triggs, una joven periodista marcada por una agresión sexual, investiga el caso mientras intenta afrontar su propio pasado.
La violencia sexual constituye uno de los ejes del libro. Miren sufre primero una agresión por parte del joven con quien ha salido de una fiesta y después una violación grupal. La narración recoge su negativa, la resistencia que intenta oponer, su desorientación y las lesiones posteriores. El episodio reaparece mediante recuerdos, pesadillas, miedo a los hombres y dificultades para caminar sola. Más adelante se producen nuevos intentos de agresión sexual.
También tiene importancia una trama de producción y distribución de material de abuso sexual infantil, con chantaje y explotación de menores. Aparecen referencias a expedientes de violación, abusos dentro de la familia y agresiones contra niños. Conviene distinguir esta trama del secuestro de Kiera: son líneas de investigación que se cruzan, pero no debe atribuirse automáticamente a la niña lo que se descubre sobre otros personajes.
El contenido sexual incluye además una relación entre Miren y su profesor, con besos, desnudez y un encuentro sexual sin descripción anatómica prolongada. En otro episodio, un vecino habla de sus relaciones matrimoniales con expresiones vulgares, menciona la prostitución y exige acceso sexual a una mujer a cambio de guardar un secreto. Esta conversación desemboca en violencia mortal.
La violencia física comprende un linchamiento en el que un hombre es quemado vivo, disparos, palizas y muertes con presencia de sangre. La protagonista también interviene deliberadamente para impedir que se atienda una emergencia médica de su abuelo maltratador. Algunos personajes expresan aprobación de la venganza y desconfianza hacia la justicia, aunque la novela también muestra el daño provocado por las acusaciones precipitadas y el sensacionalismo.
En el ámbito familiar aparecen el divorcio de los padres de Kiera, el deterioro de su relación tras la desaparición, pérdidas gestacionales y maltrato conyugal. El cautiverio de la niña se sostiene mediante mentiras sobre su identidad y su salud, aislamiento y dependencia emocional hacia sus secuestradores.
