JUNIE B. JONES ES UNA BOCAZAS

La clase de Junie B. prepara una jornada en la que cada alumno debe vestirse según la profesión que desea ejercer. Tras presumir de que su trabajo combinará pintar, llevar llaves y salvar personas, Junie descubre que alguien de su propio colegio reúne esas cualidades.

El libro presenta insultos frecuentes, amenazas y agresiones entre compañeros, tratados con humor infantil. Junie llama a otros niños «tontos» y «estúpidos», repite que odia a Jim y amenaza con pegar tanto a él como a Lucille. En una escena da un cabezazo a Jim en el estómago y celebra que no la hayan descubierto; más adelante le pellizca el brazo durante una disputa por una fregona. La profesora corrige estas conductas y la castiga sentándola sola.

El mensaje más claro del libro es la dignidad de los trabajos y el respeto a quien los desempeña. Frente al prestigio, la riqueza y la fama que buscan algunos compañeros, Junie admira un oficio por la ayuda concreta que presta. La burla colectiva queda censurada y se reivindican la responsabilidad, la utilidad y el cuidado de los demás. También se defiende expresamente que las niñas pueden acceder a los mismos trabajos que los niños, dentro de una discusión sobre profesiones.