El bosque de los Thaurroks, de J. Pérez-Foncea, inicia la serie Iván de Aldénuri. Iván es un muchacho de doce años que vive con sus padres y sus cuatro hermanos en una tranquila aldea. Su vida cambia cuando descubre que posee una capacidad extraordinaria: puede volar. Casi al mismo tiempo, antiguas amenazas vuelven a poner en peligro su tierra y el protagonista se ve arrastrado a una aventura de viajes, peligros, guerreros y criaturas fantásticas. Es una historia de fantasía épica juvenil, con un marcado sentido de la amistad, la familia, la valentía y la lucha entre el bien y el mal.
Hay invasiones, secuestros, amenazas de muerte, combates y presencia frecuente de armas como espadas, ballestas, hachas y lanzas. También aparecen los thaurroks, grandes criaturas peligrosas que generan algunas escenas de persecución, miedo y enfrentamiento. Hay muertes de criaturas y animales y algunos momentos de bastante tensión, aunque el relato no se recrea en sangre, heridas o descripciones macabras.
Existe una presencia importante de fantasía y poderes extraordinarios. Iván puede volar y aparecen objetos antiguos y criaturas fantásticas. Sin embargo, su capacidad para volar recibe inicialmente una explicación ficticia relacionada con los experimentos científicos de su abuelo, no con hechizos. La novela incorpora posteriormente elementos propios de la fantasía épica, pero no encontramos prácticas de ocultismo, espiritismo, invocación de muertos, satanismo o pactos demoníacos. Su dimensión moral está más relacionada con el bien, la lealtad y la generosidad. Incluso aparecen referencias religiosas como bendecir la mesa, rezar o pedir ayuda al Cielo.
La familia se presenta de forma positiva. Iván vive con sus padres y hermanos en un hogar estable y afectuoso. Su padre es descrito como «un hombre bueno, y muy cariñoso», aunque también sabe corregir y castigar a sus hijos cuando es necesario. Los menores respetan generalmente la autoridad de sus padres. También aparece una familia monoparental debido al fallecimiento de la madre, no a un divorcio.
En conjunto, El bosque de los Thaurroks es una aventura fantástica juvenil bastante limpia, especialmente en sexualidad, lenguaje y relaciones sentimentales. La principal consideración para los padres es su nivel de violencia fantástica: guerras, secuestros, amenazas, armas, criaturas peligrosas y algunos momentos de miedo. El tono moral y familiar es, en cambio, claramente positivo.
