Usa un lenguaje accesible y situaciones absurdas para captar la atención infantil. Se trata de un libro ilustrado de primeras lecturas en rima, pensado para que los niños comiencen a leer de forma autónoma. Presenta un grupo de monstruos escolares que interactúan con una mascota gigantesca que causa caos en el aula.
Aparece una expresión vulgar de tono infantil: “caca y pedorretas”. Aunque frecuente en el humor dirigido a niños pequeños, es técnicamente lenguaje escatológico y puede considerarse malsonante.
“¡Hacía caca y pedorretas, ¡una peste de croquetas!”
La figura de autoridad escolar (la directora) es presentada como desbordada y ridiculizada por la situación con la mascota. Se le grita, se le ignora y no logra imponer autoridad. Este recurso cómico podría fomentar una visión de la autoridad escolar como débil o ineficaz.
Recomendable leerlo con el niño para comentar:
Que en clase se debe respetar a los adultos.
Que ciertas palabras deben usarse solo en contextos apropiados.
