Donde los árboles cantan es una novela juvenil de fantasía ambientada en un contexto de guerra medieval, centrada en el proceso de maduración de una joven noble, Viana, obligada a sobrevivir tras la invasión de su reino. La obra combina aventura, pérdida, supervivencia y romance, con un tono más serio y emocionalmente intenso que la fantasía infantil.
El relato se desarrolla en un mundo asolado por la guerra, donde aparecen ejecuciones, aldeas destruidas, hambre y muerte. La protagonista pasa de una vida protegida a enfrentarse directamente al peligro, la soledad y la responsabilidad.
La magia está concentrada casi exclusivamente en el Gran Bosque, que actúa como una entidad viva y consciente: protege, castiga, observa y decide quién puede permanecer en él. No hay conjuros, rituales, libros mágicos ni pactos realizados por los personajes. Se trata de una magia simbólica y ambiental, vinculada a la naturaleza.
La violencia es uno de los elementos más destacados del libro. Aunque no es gráfica ni gore, sí es frecuente y emocionalmente intensa: ejecuciones públicas, cadáveres, destrucción y miedo constante.
