Milo y Nivalan llegan a Puerto Seguro siguiendo el rastro de los huevos robados de la dragona y de la desaparecida Doria. Su búsqueda los conduce al reino de los elfos, donde deberán atravesar fronteras vigiladas, seguir la pista de un misterioso elfo llamado Ithranis y enfrentarse a nuevos peligros. Cuando el hijo de una noble elfa es secuestrado en pleno bosque, los protagonistas se ven arrastrados a una nueva aventura que puede cambiar el rumbo de su misión.
En Cuatro lunas 2: Cúpulas de cristal, la historia continúa siguiendo a Milo y Nivalan en su búsqueda de los huevos robados de la dragona. La acción se traslada desde los reinos humanos hasta las tierras élficas, incorporando viajes por mar, ciudades portuarias, fronteras vigiladas, intrigas relacionadas con la futura coronación de una reina élfica y nuevos encuentros con personajes de distintas razas.
La magia sigue siendo un elemento central de la narración. Nivalan utiliza poderes de hielo, rastreo mágico y otros recursos sobrenaturales propios de su naturaleza de dragona. También aparecen hechiceras, orbes mágicos, hechizos y referencias continuas a escuelas de magia y poderes fantásticos. Todo ello se integra dentro de las reglas internas del mundo ficticio y de la construcción fantástica de la saga.
La trama mantiene además el interés de Milo por encontrar a Doria. Durante la investigación aparecen conversaciones sobre ella, recuerdos de su viaje y el deseo del protagonista de reunirse de nuevo con su amiga.
Respecto a la magia, encaja con un sistema de fantasía propio del universo de la obra. Los poderes aparecen ligados a dragones, hechiceros, objetos mágicos y razas fantásticas, funcionando como parte natural de ese mundo imaginario. En los capítulos revisados no se aprecia una relación con prácticas ocultistas reales, cultos esotéricos históricos o invocaciones demoníacas, sino con la magia fantástica característica de la literatura juvenil de aventuras.
