La historia continúa tras los eventos de Sombra y Hueso. Alina Starkov, conocida como la Invocadora del Sol, ha huido del Oscuro junto a Mal. Sin embargo, el conflicto crece cuando El Oscuro reaparece con nuevos poderes. Alina se ve obligada a asumir liderazgo militar y político en un reino que se desmorona, enfrentando decisiones difíciles que la alejan emocionalmente de sus raíces.
Se intensifica la relación romántica entre Alina y Mal. Aparecen escenas de besos, abrazos, celos y atracción emocional, además de nuevas tensiones amorosas con la entrada de Nikolai. Aunque no hay sexo explícito, las emociones amorosas y físicas están muy presentes, con frases como “Nuestros labios se encontraron con urgencia…” o “Su aliento en mi cuello me paralizó”.
Hay escenas de batalla, heridas, amenazas de muerte y tensiones políticas. No hay descripciones gráficas sangrientas, pero sí muertes y ataques mágicos que pueden resultar intensos para lectores sensibles. La violencia es más psicológica y estratégica que visual.
Aunque se habla de poderes (Grisha), estos se describen como ciencia, no magia ni rituales ocultistas. No hay invocaciones, espíritus, demonios ni pactos.
