La novela narra las aventuras de Lucy Carlyle, una joven dotada de habilidades psíquicas, que se une a la Agencia Lockwood, dirigida por otro adolescente, Anthony Lockwood. Juntos enfrentan peligros sobrenaturales sin la guía de adultos, en un mundo donde los fantasmas amenazan a la población y solo los jóvenes pueden enfrentarlos.
El relato combina misterio, elementos paranormales y tensión narrativa, dentro de un estilo ágil, inteligente y bien estructurado.
La presencia de entidades sobrenaturales es constante. Se exploran elementos de ocultismo, fantasmas, espectros y bloqueos psíquicos. La narración normaliza la interacción con espectros y el uso de herramientas místicas como círculos de hierro, fuego griego, etc.
Se practica el equivalente a espiritismo en el combate contra espectros. No se mencionan “pactos”, pero sí rituales, barreras mágicas y comunicación con entidades muertas.
