Winterhouse, de Ben Guterson, sigue a Elizabeth Somers, una niña de once años que vive con sus desagradables tíos desde la muerte de sus padres. Durante las vacaciones de Navidad, sus tutores la envían sola al misterioso hotel Winterhouse, sin explicarle quién ha pagado su estancia. Allí conoce a Freddy, entabla amistad con el propietario del hotel, Norbridge Falls, y comienza a investigar una serie de enigmas relacionados con un extraño libro y con la historia de la familia Falls.
Lo que empieza como un misterio de códigos, bibliotecas y secretos familiares termina adquiriendo un componente claramente sobrenatural. Elizabeth descubre que posee una capacidad inexplicable para mover objetos y que Gracella Winters, una mujer vinculada al pasado de Winterhouse, utilizó procedimientos mágicos para separar su espíritu de su cuerpo con la intención de regresar posteriormente a la vida. El enfrentamiento con Gracella constituye el núcleo más oscuro del desenlace.
La violencia aumenta considerablemente hacia el desenlace. Gracella amenaza a diversos personajes, lanza objetos mediante sus poderes y amenaza directamente de muerte a Elizabeth. También existe una situación en la que parece disponerse a estrangularla. Finalmente Gracella cae, sufre violentas convulsiones y queda inmóvil. La violencia no es sangrienta ni contiene descripciones gráficas de heridas, pero las amenazas contra una niña y el ambiente del enfrentamiento pueden producir cierta tensión en lectores pequeños.
Al principio, Norbridge realiza trucos de prestidigitación. Hace aparecer una moneda detrás de la oreja de Elizabeth, manipula objetos y realiza efectos propios de un mago de escenario. La propia Elizabeth interpreta inicialmente estas acciones como trucos. Estos episodios pueden entenderse como ilusionismo: habilidad manual, distracción y trucaje. No requieren que exista ninguna fuerza sobrenatural.
El propio diálogo introduce deliberadamente la diferencia. Después de uno de esos trucos, Norbridge pregunta a Elizabeth, traducido al español:
«Crees en la magia, ¿verdad? ¿En la magia de verdad?»
Elizabeth responde que cree en «trucos de magia». Esa conversación anticipa precisamente la diferencia que posteriormente establecerá la novela.
La prestidigitación de Norbridge no es, por sí misma, el contenido ocultista relevante del libro. Es espectáculo.
Sin embargo, posteriormente aparecen fenómenos que, dentro del universo narrativo, sí son magia real o sobrenatural. Ya no se presentan como trucos realizados mediante habilidad manual. Elizabeth descubre que puede afectar físicamente a objetos con la mente y practica esa capacidad hasta conseguir moverlos. El propio relato califica la experiencia como «mágica».
También se habla explícitamente de magia negra relacionada con Gracella. La historia afirma que esta consiguió separar su «cuerpo espiritual» de su cuerpo físico mediante el denominado método Dredforth. Su cuerpo permanece conservado mientras su espíritu existe independientemente y espera poder regresar. Finalmente ese espíritu vuelve a reunirse con el cuerpo y Gracella retorna a la vida.
Por tanto, tenemos dos niveles muy diferentes:
Prestidigitación: Norbridge hace aparecer monedas y realiza trucos de mago. Son ilusiones o trucos de escenario y el libro inicialmente permite que Elizabeth los interprete precisamente de esa manera.
Magia sobrenatural real dentro de la ficción: Elizabeth mueve objetos mediante una capacidad mental; existe un libro con poderes; se menciona expresamente la magia negra; aparecen símbolos mágicos; un espíritu permanece separado de un cadáver; se intenta devolver a una persona a la vida; Gracella recupera una forma corporal; y determinadas palabras producen efectos sobrenaturales reales.
La distinción queda todavía más clara en el desenlace. Gracella intenta atraer a Elizabeth hacia el uso de ese poder. La niña siente esa fuerza como algo maligno pero atractivo y experimenta momentáneamente la tentación de aceptar la propuesta.
La trama incluye magia negra mencionada expresamente, poderes telequinéticos, un libro dotado de poder sobrenatural, separación del espíritu y del cuerpo, conservación de un cuerpo muerto, intento de resurrección, retorno de un espíritu a su cuerpo y fórmulas mágicas que producen efectos reales.
Hay además una leyenda según la cual pronunciar tres veces el nombre de Gracella a medianoche en la biblioteca permitiría que regresara a Winterhouse. Posteriormente, la narración confirma que existe realmente un componente sobrenatural detrás de la historia.
El tratamiento moral del desenlace es relevante: Gracella representa el uso maligno del poder y Elizabeth termina rechazándolo y escogiendo el bien. Es decir, el libro no presenta indistintamente el bien y el mal como equivalentes. Pero sí utiliza prácticas y conceptos relacionados con magia, espíritus y resurrección como realidades efectivas dentro de su mundo fantástico.
