FERNO, EL DRAGÓN DE FUEGO (BUSCAFIERAS 1)

Ferno, el Dragón de Fuego, primer título de la colección Buscafieras de Adam Blade, es una aventura de fantasía medieval pensada para lectores infantiles, con un ritmo muy rápido, capítulos breves y abundantes situaciones de acción. Caballeros, dragones, bosques amenazantes, espadas y criaturas extraordinarias conforman un mundo fantástico bastante clásico, en el que la lucha entre el bien y el mal está claramente delimitada.

La historia tiene como protagonista a Tom, un muchacho valiente que ha crecido con sus tíos.

Uno de los aspectos más importantes que deben conocer los padres es la elevada presencia de magia. Avantia es un reino fantástico en el que existen dragones y otras criaturas extraordinarias, pero la magia va bastante más allá de la simple existencia de seres imaginarios. Hay brujos, maleficios, hechizos, conjuros y objetos mágicos. Aduro se presenta expresamente como un «brujo bueno», mientras que Malvel es denominado «Brujo Oscuro». También aparecen capacidades sobrenaturales como leer el pensamiento, producir una llama mágica con la mano o utilizar un mapa que cobra vida.

Especialmente llamativa puede resultar para algunas familias la referencia al «conocimiento prohibido» que busca el antagonista para obtener sabiduría y poder. Este poder termina corrompiéndolo y le permite alterar mediante magia el comportamiento de las criaturas. La obra establece así una diferencia bastante clara entre una magia utilizada para hacer el bien y otra empleada para dominar y destruir.

A pesar de la abundancia de este vocabulario, la magia resulta coherente con el mundo fantástico medieval en el que transcurre la historia. No estamos ante una novela ambientada en el mundo cotidiano en la que los niños experimenten con prácticas esotéricas reales. Tampoco aparecen espiritismo, comunicación con los muertos, posesiones, demonios o pactos con entidades malignas. La magia funciona como uno de los mecanismos propios del universo de Buscafieras, junto con dragones, caballeros y objetos encantados.

Sí encontramos una escena que puede recordar a un rito o ceremonia: Tom se arrodilla ante el brujo Aduro, este coloca una espada cerca de su corazón y pronuncia unas palabras deseándole fortaleza para salvar Avantia. Por el contexto, se presenta como una especie de investidura caballeresca fantástica, y no como un pacto mágico o una invocación.

El otro contenido al que conviene prestar atención es la violencia. Es un libro de aventuras y los enfrentamientos son frecuentes. Aparecen espadas, ballestas, flechas, ataques de animales, fuego y combates contra criaturas fantásticas. Desde el comienzo queda claro que la misión puede tener consecuencias graves: hay un caballero que muere a consecuencia del ataque de un dragón y su muerte se comunica directamente. También encontramos una referencia breve a sangre después de un golpe.

En conjunto, Ferno, el Dragón de Fuego es una aventura infantil de fantasía clásica, entretenida y muy orientada a lectores que disfrutan de dragones, héroes, combates y misiones peligrosas. Entre los aspectos positivos destacan el valor, la perseverancia, la responsabilidad, la amistad y la disposición a ayudar a los demás, además de una distinción muy clara entre las acciones buenas y malas.