BAJO LA MISMA ESTRELLA

Bajo la misma estrella desarrolla una historia juvenil marcada constantemente por la enfermedad, la muerte y las relaciones emocionales intensas entre adolescentes. Desde el inicio, la protagonista muestra pensamientos depresivos y existenciales:

“pasaba mucho tiempo en la cama, leía el mismo libro una y otra vez, casi nunca comía y dedicaba buena parte de mi abundante tiempo libre a pensar en la muerte.”

La novela insiste repetidamente en el sufrimiento físico y psicológico asociado al cáncer:

“La depresión es un efecto colateral de estar muriéndose.”

El ambiente del grupo de apoyo aparece cargado de sarcasmo, desesperanza y lenguaje vulgar:

“El grupo de apoyo era un coñazo”

“Y entonces empezaban las pajas en grupo, y todo el mundo hablaba de pelear, luchar, vencer, retroceder y hacerse escáneres.”

También se detecta lenguaje malsonante frecuente y muy explícito:

“Solo hay una cosa en el mundo más jodida que tener cáncer a los dieciséis años”

“UN PUTO CÁNCER”

La historia incorpora referencias a drogas y conductas juveniles de riesgo en tono coloquial:

“Cómprame un DNI falso para que pueda ir a la disco, beber vodka y fumar porros.” “Para empezar, tú no fumas porros.”

La conversación aparece en tono irónico y juvenil, pero las referencias a alcohol y drogas aparecen literalmente en el texto.

A nivel romántico y sensual, el libro construye rápidamente una atracción intensa entre Hazel y Augustus. Hazel describe físicamente al chico con fuerte interés emocional:

“Os digo una cosa: estaba buenísimo.”

“Tenía una voz grave, ardiente y terriblemente sexy”

El coqueteo juvenil aparece de forma constante:

“Porque eres guapa. Me gusta mirar a las personas guapas”

“Estaba claro que estaba ligando.”

También hay escenas físicas entre adolescentes descritas de manera explícita:

“lo besaba apasionadamente.”

“extraños sonidos de sus lenguas pegadas”

“Isaac aferró con las dos manos las tetas de Monica”

La obra mezcla continuamente humor negro, enfermedad terminal, romance adolescente y reflexiones filosóficas sobre la muerte y el olvido:

“Llegará un día en que todos nosotros estaremos muertos.”

El tono general es emocionalmente intenso, pesimista en muchos momentos y muy centrado en vínculos románticos juveniles desarrollados en medio de la enfermedad y el sufrimiento. La novela utiliza constantemente diálogos irónicos, expresiones vulgares y escenas de intimidad adolescente para construir la relación entre los protagonistas. Aunque el eje principal es el cáncer y la mortalidad, el contenido romántico y sensual tiene un peso importante dentro de la historia y aparece integrado de forma recurrente junto a referencias sexuales, besos, contacto físico y lenguaje explícito.