Publicada en 1884, esta novela de Mark Twain es una sátira social y política profundamente crítica sobre el racismo, la religión, la educación y la hipocresía de la sociedad del sur de los Estados Unidos en el siglo XIX. A través de los ojos del joven Huck Finn —un niño marginado, sin educación formal y víctima de abuso paterno— Twain presenta una historia de libertad, amistad y crítica a las normas impuestas.
Huck es golpeado y secuestrado por su propio padre, quien está constantemente ebrio.
Se describen muertes, cuerpos, peleas armadas y linchamientos, incluyendo una masacre entre familias rivales.
La violencia no es gráfica, pero está normalizada dentro del entorno narrativo.
La religión se retrata como hipócrita o inútil. Huck no entiende ni acepta sus promesas.
