La reina sin nombre es una novela histórica de ambientación medieval, situada en la Hispania del siglo VIII, donde aún coexisten las creencias paganas celtas y la incipiente expansión cristiana. La historia sigue a una joven marcada por el abandono, el dolor y la sangre, que lucha por sobrevivir y encontrar su lugar en un mundo brutalmente masculino, atravesado por guerras, traiciones, rituales antiguos y sexualidad no idealizada.
El tono general de la obra es oscuro, crudo y profundamente simbólico, con momentos poéticos y otros extremadamente violentos.
El libro incluye escenas sexuales explícitas, con descripciones corporales y dinámicas dominantes. Una de ellas tiene connotaciones no consentidas. La sexualidad se presenta de forma realista y cruda, acorde al contexto histórico, pero puede resultar inapropiada para lectores menores.
Además de las escenas sexuales, hay momentos cargados de deseo físico y tensión entre personajes. Estos fragmentos tienen una narrativa poética pero intensa.
La violencia es constante, tanto física como sexual. Se representan escenas de guerra, tortura, abusos y violaciones. A pesar de estar justificada por el contexto histórico, es explícita.
Elementos sobrenaturales como visiones, comunicación con muertos, trance y uso ritual de plantas. Parte del imaginario celta. Aunque no es presentado como brujería moderna, puede inquietar a lectores sensibles.
