El cuento está ambientado en la escuela de monstruos y se presenta en formato rimado, con ilustraciones coloridas y expresivas. El argumento gira en torno a la celebración de la diversidad y la igualdad entre todos los monstruos, independientemente de su aspecto, comportamiento o características.
El eje central del cuento es un mensaje de igualdad entre los personajes, sin importar cómo sean ni cómo se vean.
Este mensaje, aunque formulado de manera positiva y con vocabulario infantil, transmite de forma simbólica ideas propias de la ideología de género, como la normalización de las diferencias y la eliminación de criterios tradicionales de identidad.
Se refuerza que lo diverso y “raro” es aceptable, incluso deseable. Se evita cualquier juicio externo o jerarquía de valores.
El texto promueve una visión escolar donde todas las formas de ser, vestir o comportarse son bienvenidas.
